En otro post, Carlos Riquelme comentaba de por qué cuando la entidad demiúrgica que convierte los ingredientes informes en un sánguche es hombre, se le denomina maestro, y cuando es mujer se le denomina tía.
Sexismo, decimos a coro.
Pues bien: el otro día en el Mesón XPress pedí un as queso, y el garzón gritó con voz estentórea:
“¡Maestra, un As queso!”
Como veis, se puede.

